
La fundadora de la revista caretas Doris Gibson fue enterrada ayer en el cementerio parque del recuerdo en Lurín a los 98 años de edad donde estuvieron presentes reconocidos personajes. Es calificada con la mujer del siglo y además de ser hermosa tenía mucho carácter y siempre defendió su revista. Es un volcán que ahora se ha extinguido. Tenía una profunda convicción por la libertad de expresión, tenía una cercanía con el poder por que en realidad su vida fue la calle y la esquina del movimiento. En la plaza de Armas la gente la esperaba para darle el ultimo Adiós Detrás del carro fúnebre está Enrique, su hijo; sus nietos Marco y Drusila y algunos de sus bisnietos, que llevan flores blancas en sus pequeñas manos. Doris, sin duda, fue un torbellino de impulsos que creó no solo la revista sino ese tono siempre alturado pero irreverente, punzante pero inteligente, para hacer periodismo. La ceremonia religiosa es breve pero contundente: a través de ella se recuerda a la mujer, a la madre, a una vida que trascenderá lo físico, lo terrenal, esas cosas que poco importan ahora. Los bisnietos cargan rosas blancas y Drusila Zileri, la nieta, no puede contener el llanto cada vez que se recuerda a su abuela. Todos hablan de la pionera del periodismo, de la luchadora, de la hermosa mujer "de piernas bonitas". Rosario, la menor de los nueve hermanos Gibson Parra, permanece en silencio, sentada sobre una nube de inconmensurable nostalgia. Las últimas palabras, antes de que el pequeño cajón alcance la eternidad, son de Enrique Zileri. "Doris fue una mujer de trabajo, de lucha, con una vida muy difícil en algún momento, pero que la convirtió en algo espléndido. Sin proponérselo, ella creó un modelo de mujer moderna. Es la musa de 'Caretas'.

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